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Ilustración del medio ambiente con árboles y animales, junto al texto "Un gran tesoro: el capital natural"

Un gran tesoro: el capital natural

¿Qué es el capital natural?

7 diciembre, 2023

/ 1 minutos de lectura

Tabla de Contenidos

Acerca del autor

Fotografía de Samantha Coló, redactora de GRÜN Engineering

Redactora

de GRÜN Engineering

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En el mundo moderno, especialmente en el mundo empresarial, estamos familiarizados con conceptos como el capital humano y el capital económico, fundamentales para el desarrollo y funcionamiento de las sociedades. Sin embargo, existe un tesoro invaluable que a menudo pasa desapercibido: el capital natural.

El capital natural es un término que no se escucha de manera habitual, es por eso que quiero destacar la importancia de cuidar nuestro tesoro natural, explicando qué es exactamente, cómo se mide, por qué es crucial asignarle un valor y cómo su cuidado se integra con iniciativas sostenibles

¿Qué es el capital natural? Un tesoro de la Naturaleza

El capital natural se refiere a “la riqueza natural del país constituída por una gran variedad de ecosistemas, especies animales, vegetales y microorganismos…” (CONABIO, s.f), en otras palabras: la biodiversidad, que son los recursos naturales y los servicios ecosistémicos que proporciona la Tierra.

Además, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) menciona que no solo se trata de la diversidad biológica, sino también de los suelos, el agua, el aire y otros recursos naturales que sustentan la vida en el planeta (2021).

Todos estos son beneficios que recibimos de la naturaleza y que contribuyen a nuestro bienestar. En conjunto, contribuyen a un capital que puede ser equiparable al capital financiero y a la infraestructura de todo un país, pero por parte de la naturaleza.

¿Cómo se mide el capital natural? La Ciencia Detrás del Valor

Lo que no se mide, no se puede mejorar. Y cuando queremos medir la competitividad o crecimiento de un país uno de los indicadores más usados es el PIB. Sin embargo, el PIB cuantifica sólo una parte del rendimiento económico de un país: el ingreso.

Pero el PIB no dice nada sobre el patrimonio y los recursos que lo sustentan, como la calidad del aire y agua, o la salud de los ecosistemas; la biodiversidad y la capacidad de la naturaleza para proporcionar servicios esenciales. Para poder medir ésto, se usa entonces la contabilidad del capital natural (CCN).

La Alianza Mundial de la Contabilidad de la Riqueza y Valoración de los Servicios de los Ecosistemas (WAVES, por sus siglas en inglés), iniciada por el Banco Mundial, ha creado la CCN como una serie de herramientas y metodologías que ayuda a los países a superar el tradicional enfoque en el PIB e incorporar el capital natural en sus cuentas nacionales.

A nivel internacional, también se utilizan diferentes índices como es el Índice de Integridad Ecosistémica (IIE) que mide la situación y condición de los ecosistemas (salud y cantidad) y el Índice de Capital Natural (ICN), para medir y valorar los activos naturales asignándoles un valor económico (INEGI, 2021).

¿Por qué es importante ponerle un valor al capital natural? Tejiendo Conexiones

El capital natural, al ser propio de la región, podría considerarse “gratuito” ya que es, como su nombre lo sugiere, la naturaleza quien lo provee. Por ejemplo, ninguna empresa “invirtió para que en su estado haya yacimientos de minerales”. Esos yacimientos se han formado naturalmente a lo largo del tiempo y pueden ser aprovechados. Así mismo, ninguna empresa hotelera “pagó porque hubiera playas en Cancún” y sin embargo, ese paisaje y condiciones les permite ser una atracción turística.

El problema de que sean recursos “implícitos” del ecosistema, es que se pueden dar por sentado, minimizando su valor y por ende, descuidando el equilibrio que permite que se generen de forma natural. Por eso, asignar un valor al capital natural es esencial, porque nos ayuda a comprender la verdadera magnitud de los servicios y múltiples beneficios que nos brindan los ecosistemas. Si no valoramos estos servicios, corremos el riesgo de sobreexplotar los recursos naturales.

La economía circular y la sostenibilidad, ayudan a reconocer el valor de los recursos naturales y promover su uso responsable por medio de: reciclaje de materiales, uso de energías alternativas como la biomasa y un buen manejo de residuos, por mencionar un par de ejemplos. De no incorporar este concepto se continuará con la degradación de la naturaleza.

Según el ICN en México, aproximadamente dos tercios del territorio mexicano cuentan con niveles significativos de degradación. Solo en 12 estados se conservan condiciones sostenibles, permitiendo la generación de bienes y servicios ecosistémicos sin comprometer el Capital Natural para las generaciones futuras (CONABIO, 2022).

Midamos el Capital Natural

La naturaleza por sí misma debería ser considerada dentro de las riquezas de un país, no solo por su belleza y atractivo, sino también por su aporte al desarrollo económico de cada país o región, ya que 90% del PIB depende de la naturaleza o capital natural (Caribe, 2010) como lo podemos ver a continuación:

La Amazonía,»el pulmón del planeta»:

Según estimaciones, la pérdida de la Amazonía, específicamente en la zona colombiana, la pérdida de capital natural es de $6.619.720.000 USD por año lo que equivale al 2,44% del PIB de Colombia en en 2020 y un capital natural remanente por valor del 21% del PIB de Colombia en 2020 (García,M., 2022).

La Gran Barrera de Coral:

Este frágil ecosistema de arrecifes de coral es el más grande del mundo, ubicado al noroeste de Australia con más de 2,900 arrecifes individuales y 900 islas, albergando una abundante diversidad de vida marina.

Se cree que el arrecife proporciona un hábitat para más de 1.500 especies de peces. Es un significativo imán para el turismo internacional, aportando más de 5 mil millones de dólares australianos a la economía australiana cada año y genera alrededor de 68 000 puestos de trabajo (WAVES, 2014).

La megadiversidad de México:

México es uno de los 5 países megadiversos que representan entre el 60% y 70% de especies en el planeta. Ejemplo de el valor ambiental es que México alberga a 12 de cada 100 especies en el mundo y esto representa una proporción muy superior a la que le correspondería a su superficie territorial, el 1,5% del total, según CONABIO.

Se ha calculado que en México los costos monetarios del deterioro ambiental (incluyendo los desastres naturales) representan un promedio anual de aproximadamente 10.36% del PIB (CONABIO 2006).

Es inegable el gran valor y dependencia que se tiene hacia la naturaleza, de ahí la importancia de cuidarla a toda costa.

La importancia de cuidar nuestro tesoro natural

En conclusión, el capital natural es mucho más que una colección de recursos; es el cimiento de nuestra existencia. Valorar y cuidar este capital no solo es esencial para mantener un equilibrio ecológico, sino también para garantizar un futuro sostenible para las generaciones futuras.

La biodiversidad y la economía circular se entrelazan para recordarnos que cada acción que tomamos tiene un impacto en el tesoro invisible que es el capital natural. Al integrar estas perspectivas en nuestras decisiones diarias, contribuimos a un mundo más armonioso donde la naturaleza y la humanidad prosperan en conjunto.

Referencias

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